Pablo Gómez Borbón aborda la política y la historia en su nuevo libro

El 25 de febrero es una fecha emblemática en la República Dominicana, ya que ese día marca el natalicio del patricio Matías Ramón Mella.
Por lo tanto, fue la fecha ideal para celebrar la puesta en circulación de "Yo, Balaguer", la más reciente obra del aclamado escritor dominicano Pablo Gómez Borbón.
Gómez Borbón, reconocido por su obra "Morir en Bruselas", galardonada con el "Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes 2022", vuelve a la escena literaria con su nueva novela histórica que busca explorar las luces y sombras de una de las figuras más controvertidas de la historia dominicana.
Aquí el escritor habla sobre la creación de esta obra y reflexiona sobre su trayectoria literaria, los desafíos de escribir sobre personajes históricos y el impacto de su trabajo en la literatura nacional.

Creo que son los personajes quienes escogen al escritor. Quiero decir que no sé por qué decidí escribir sobre Balaguer y no sobre, digamos, Bosch o Peña Gómez. Seguramente influyó el hecho de que Balaguer fue un ser humano enigmático: lo oculto invita siempre al descubrimiento.
Dos factores me han permitido escribir esta novela sin incurrir en extremismos.
La primera es temporal; la segunda, geográfica. Con el paso de los años, el ímpetu juvenil se troca en reflexión. Durante mi niñez y primera juventud fui radicalmente antibalaguerista por una razón elemental: mis padres también lo eran.
Pero, felizmente, luego fui capaz de pensar por mí mismo. Es esta, según Martí, la máxima responsabilidad de un ser humano.
En segundo lugar, luego de un cuarto de siglo residiendo en Europa, mi visión de la política es distinta. En nuestro país, la política es una especie de deporte generador de pasiones. En Europa, esta se aborda más racionalmente.
En "Yo, Balaguer", usted se basa en una extensa investigación para comprender la figura del expresidente. ¿Cuáles fueron las fuentes más relevantes que utilizó y qué hallazgos le sorprendieron más durante el proceso de escritura?Durante cuatro años, consulté unas cuatrocientas fuentes. Las más relevantes fueron las entrevistas y, sobre todo, la lectura de varias decenas de libros escritos por Balaguer.
Enumeraré solo tres de los hallazgos que me sorprendieron. Durante su juventud, Joaquín Balaguer casi se suicidó por amor. Se ejercitó con mancuernas en la intimidad de su habitación hasta bien entrada la vejez.
Y, por razones ajenas a su voluntad, no pudo presentar la tesis correspondiente a los estudios que realizó en París. Obtuvo los conocimientos, mas no el título. Por tanto, debió habérsele conocido no como el doctor, sino como el licenciado Balaguer. Pero él nunca ocultó tal hecho.

"El objetivo de este libro penetrar en lo más profundo del alma de Balaguer"Pablo Gómez BorbónEscritor dominicano“
Cada género literario tiene sus objetivos y sus técnicas. Con los artículos a los que te refieres, que podrían considerarse como ensayos, busqué presentar mi opinión sobre diversos temas. "Combatiendo Fantasmas" recoge el testimonio de un combatiente constitucionalista durante la guerra de 1965, el cual me limité a narrar y a contextualizar.
Con "Morir en Bruselas" busqué esclarecer las muertes de Miriam Pinedo y de Maximiliano Gómez. Los protagonistas no estuvieron involucrados en los hechos, por lo que utilicé la narración en tercera persona.
El objetivo de "Yo, Balaguer" es distinto: penetrar en lo más profundo del alma de Balaguer. Por tanto, la narración debía hacerse forzosamente en primera persona. El lenguaje no fue solo un medio, sino también una herramienta para definir al protagonista. Por eso utilicé las palabras que Balaguer hubiera elegido.
Usé, por ejemplo, "al través" en lugar de "a través"; "estro", en lugar de "inspiración"; y "ergástula", en lugar de "cárcel". A esta técnica se debe el que muchos lectores perciban que ha sido Balaguer quien escribió mi libro.
En "Morir en Bruselas", narró episodios cruciales del movimiento revolucionario dominicano. Ahora, con "Yo, Balaguer", aborda la historia desde la perspectiva de un líder político con una visión completamente distinta. ¿Qué importancia tiene, para usted, presentar múltiples caras de la historia en su narrativa?Los hombres no son nunca simples. Todo hombre, llámese Maximiliano Gómez o Joaquín Balaguer, está compuesto de luces y de sombras, de fuerzas y debilidades, de glorias y miserias. La realidad no es nunca binaria, por lo que hay que observarla desde diversos puntos de vista, muchas veces contradictorios.
En ambos casos, existen siempre interminables matices. Quien, como yo, pretenda llegar a la verdad, debe tenerlo siempre en cuenta. Y debe basarse exclusivamente en la razón, so pena de fracasar.
En 2022, recibió el Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes por "Morir en Bruselas". ¿Cómo ha impactado este reconocimiento en su carrera y qué desafíos enfrenta hoy como escritor dominicano?Haber recibido el Premio Nacional Feria del Libro Eduardo León Jimenes ha sido un privilegio y también una responsabilidad. Ha sido un privilegio porque me ha equiparado a mí, prácticamente un advenedizo en el mundo literario dominicano, con muchos de los grandes escritores dominicanos.
Es una gran responsabilidad porque obliga a seguir publicando obras cuya calidad sea irrefutable. Debo confesar que, muchas veces, durante el proceso de escritura de "Yo, Balaguer", me pregunté si sería su caso. Lo ha sido, aparentemente, a juzgar por los comentarios recibidos.
El mayor desafío que como escritor debo arrostrar es la distancia que me separa de nuestro país. Es cierto que en la actualidad la tecnología la acorta y que, bien que resida en Bélgica, haya logrado llevar satisfactoriamente a cabo las investigaciones requeridas tanto para escribir "Morir en Bruselas" como "Yo, Balaguer".
Pero también es cierto, que las mismas hubiesen sido mucho menos difíciles si hubiese tenido la dicha de residir en nuestro país.
La literatura histórica puede ser un desafío porque muchos lectores ya tienen una percepción formada sobre los personajes. ¿Cómo manejó el equilibrio entre el rigor histórico y la narrativa novelada para ofrecer una visión completa de Balaguer sin caer en extremos?A pesar de que soy novelista, me atengo a los hechos tanto como me es posible.
En el caso de "Morir en Bruselas" solo los dos protagonistas son ficticios, porque son mis alter egos.
El resto de la información, desde el número de placa de Louis Demaret, descubridor de una parte de los restos de Miriam Pinedo, hasta la dirección y el mobiliario del apartamento de Héctor Aristy en París, son absolutamente históricos.
Y porque no pretendo tener el monopolio de la verdad, doté a "Morir en Bruselas" de un final abierto. Presenté numerosas hipótesis sobre las muertes de Miriam Pinedo y de Maximiliano Gómez. Escogí las que me parecieron más probables y dejé al lector en libertad de hacer lo mismo.
En cuanto a "Yo Balaguer", me vi obligado a utilizar licencias por razones evidentes: es imposible penetrar en la mente de un personaje de manera factual. Los pensamientos y las motivaciones son novelados; los hechos, reales en su mayoría.
He citado incluso varias opciones cuando he dudado sobre cuál ha sido la realidad. Puedo citar, por ejemplo, el origen del arma con la que Orlando Martínez trató de defenderse de sus asesinos en marzo de 1975.
"En nuestro país son los escritores (y no las casas editoras) los que financian sus libros, pagando muchas veces varias centenas de miles de pesos. No todos cuentan con tanto dinero, por lo que se ven imposibilitados de publicar "Pablo Gómez BorbónEscritor dominicano“
Escritores y lectores se enfrentan a los mismos obstáculos. A pesar de que tanto los libros como los insumos con los que se producen no pagan impuestos, su costo es relativamente elevado. Esto provoca que los escritores se abstengan de reeditar sus libros.
Por otro lado, en nuestro país, son los escritores (y no las casas editoras) los que financian sus libros, pagando muchas veces varias centenas de miles de pesos. No todos cuentan con tanto dinero, por lo que se ven imposibilitados de publicar.
Para aquellos interesados en la historia dominicana y en la figura de Balaguer, ¿qué le gustaría que se llevaran de la lectura de "Yo, Balaguer"? ¿Qué cree que puede aportar su libro al debate sobre su legado en el país?Balaguer no tuvo solo defectos ni solo virtudes. Como todo ser humano, fue definido por ambos. Siempre es preciso matizar. Quienes lo admiran deben tener presente los primeros. Quienes lo aborrecen deben tener presente las segundas.
He tratado de que "Yo, Balaguer", al hacer hincapié en este hecho, permita una evaluación más mesurada de este político que polariza todavía la opinión de los dominicanos.
¿Cómo ha sido recibida su obra?La crítica ha sido mayoritariamente positiva. Recurrente ha sido el comentario de que el libro "engancha". Un lector me ha contado que pasó toda la noche leyendo más de setecientas de las páginas que lo componen. Es decir, la extensión de la novela no es en modo alguno un obstáculo para su lectura.
Por otro lado, al igual que "Morir en Bruselas", "Yo, Balaguer" ha sido criticada por miembros de la llamada izquierda revolucionaria. Pero tales críticas no son de orden literario sino político. Por eso, y porque se trata de una novela, me abstendré de responder a las mismas.
Leer más
TEMAS -
Diariolibre