Las minas de Wieliczka, un impresionante mundo subterráneo.. de sal

Wieliczka es una pequeña y pintoresca población que forma parte del área metropolitana de Cracovia, una de las ciudades más importantes de Polonia y famosa por su centro medieval muy bien conservado, que milagrosamente casi no sufrió daños en las dos guerras mundiales que arrasaron el país.
Unos 13 km al sur de ese centro medieval se encuentra Wieliczka, una población fundada en el siglo XIII, más exactamente en el año 1290 por el duque Premislao II de Polonia, aunque no es esa la razón que lleva a Wieliczka cerca de un millón de visitantes cada año.
Tampoco el gran centro deportivo del Campus Wielicki, ni las actividades de aventura que se pueden practicar en el Xtreme Park, como arborismo o tirolesa.
Panorámica del pueblo de Wieliczka, muy cerca de Cracovia. Foto Shutterstock
No, el principal atractivo de esta ciudad no se encuentra sobre la superficie -que de todos modos es muy bella-, sino varios metros bajo tierra: se trata de la mina de sal de Wieliczka, una de las más antiguas del mundo y que sorprende con sus largas y altas galerías decoradas con candelabros, arañas, estatuas y más, todo hecho en sal con un talento y una elegancia notables.
No son las minas de sal más grandes del mundo porque este título lo llevan las de Goderich, en Canadá, pero probablemente sí sean las más impactantes, una verdadera obra de arte subterránea que incluye hasta una iglesia con su altar tallados totalmente en sal.
De hecho, se la suele llamar “la catedral subterránea de la sal de Polonia”, sobre todo por la capilla Saint Kinga, en honor a la patrona de los mineros, una santa importante en Polonia y Lituania. Junto con las vecinas minas de Bochnia -a 20 km de distancia-, las de Wieliczka fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1978.
La deslumbrante capilla Saint Kinga, en honor a la patrona de los mineros. Foto Shutterstock
“Las Minas de Sal Reales de Wieliczka y Bochnia ilustran las etapas históricas del desarrollo de las técnicas mineras en Europa desde el siglo XIII hasta el XX: ambas minas cuentan con cientos de kilómetros de galerías con obras de arte, capillas subterráneas y estatuas esculpidas en la sal, ofreciendo un fascinante viaje al pasado. Las minas estaban gestionadas administrativa y técnicamente por el Castillo de las Salinas de Wieliczka, que data de la época medieval y ha sido reconstruido varias veces a lo largo de su historia”, dice la Unesco en el reconocimiento.
Las minas de Wieliczka vienen siendo explotadas sin interrupción desde el siglo XIII, por lo que son una de las minas de sal activas más antiguas del mundo. Y aún aunque ya no producen sal de manera industrial, sí generan salmuera, que se comercializa como producto beneficioso para la salud. Así, se podría decir que la producción de la mina no se ha detenido en 7 siglos.
Las minas comenzaron a ser explotada en el siglo XIII. Foto Shutterstock
Sus túneles y galerías subterráneas, que alcanzan una profundidad de 330 metros bajo la superficie, suman más de 300 kilómetros, aunque el recorrido turístico, claro, es mucho más acotado: los visitantes recorren unos 3,5 kilómetros entre pasarelas sobre un lago y galerías que contienen estatuas de personajes míticos e históricos, esculpidas en la sal por los mineros.
Está, por ejemplo, la estatua de Nicolás Copérnico, el genio renacentista polaco que fue uno de los muchos personajes célebres que visitaron las minas a lo largo de los siglos. La amplia lista va del escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe, el naturalista Alexander von Humboldt o el químico Dimitri Mendeleyev -considerado el “padre” de la tabla periódica de elementos- al Papa Juan Pablo II o el ex presidente estadounidense Bill Clinton.
En el interior de la mina se recorren distintas salas y galerías, entre grandes arañas colgantes cuyos cristales están hechos de sal, y se visitan cámaras y capillas excavadas en la sal, además de pasar sobre un lago subterráneo por pasarelas y escaleras de madera. En los distintos espacios hay exposiciones que ilustran la historia de la minería de la sal.
Pasarelas sobre un lago subterráneo en Wieliczka. Foto Shutterstock
Algo interesante es que los tallados los hicieron los propios mineros, que así se convertían en artistas una vez terminaban su trabajo.
Para realizar las visitas guiadas hay dos itinerarios, el turístico y el minero. El primero comienza en el Poso de Danilowicz y dura entre 2 y 3 horas en grupos de 35 integrantes como máximo. Se recorren 3,5 km con un desnivel de 800 escalones -380 de ellos al comienzo de la incursión-, y aunque afuera haga mucho calor, no está de más llevar un abrigo liviano, porque la temperatura dentro de la mina promedia los 17 grados.
Una estatua (de sal) de Nicolás Copérnico, uno de los ilustres visitantes de las minas. Foto Wikimedia
El itinerario minero, en tanto, dura entre 2,5 y 3,5 horas, e invita a jugar a ser minero por un rato, con tareas como la medición de la concentración de metano, el trenzado de cuerdas, el uso de mapas mineros o de una pala. Al finalizar, los participantes reciben un certificado que confirma la adquisición de las primeras habilidades en la profesión.
Si la visita se hace, como es habitual, con una excursión desde Cracovia, hay que calcular unas 5 horas en total. El ingreso es por anchas y largas escaleras -280 escalones-, pero el regreso a la superficie se hace en ascensor, en una subida que dura aproximadamente 5 minutos.
También se puede visitar la Torre de Graduación, que no es otra cosa que una gran estructura de madera de más de 20 metros de alto cuya función es -fue, en verdad- la de concentrar la sal mediante la evaporación del agua.
La Torre de Graduación se usaba para concentrar la sal, evaporando el agua. Foto Shutterstock
La estructura emite aire con micropartículas de sal, lo que resulta beneficioso para la salud respiratoria, y por eso mucha gente la visita con fines terapéuticos; aunque también ofrece lindas vista del entorno.
Antes de ingresar a las minas, o al salir, una visita ineludible en la superficie es al Castillo de las Salinas (Zamek Żupny), construido en el siglo XIII -cuando se inició la explotación de la mina-, y que hasta 1945 fue sede de los directivos de las minas de Wieliczka y de Bochnia, además de almacén de sal.
En 1996 se terminó la restauración del castillo, adecuándolo para cumplir su nuevo rol de museo, que, entre otras cosas, incluye una exposición arqueológica, una exhibición sobre la historia de la ciudad y una simpática colección de saleros.
La entrada a las minas de Wieliczka, unas de las minas de sal más antiguas del mundo. Foto Shutterstock
En el patio se encuentra el pozo de excavación más antiguo, del siglo XIII, así como una torre y muralla del siglo XVI, que es lo único que se conserva de la fortificación medieval de la población.
Imperdible la reconstrucción de las edificaciones del primer piso, que era un centro de alimentación colectiva, donde los empleados de la administración de las salinas, los mineros y los compradores de sal recibían comida gratuita.
La entrada individual a las minas cuesta 156 zlotis (43 dólares), y 124 (US$ 34) para menores entre 4 y 19 años y mayores de 65. Se pueden adquirir en agencias o a través de la página oficial de la mina: www.laminadesalwieliczka.es/
Clarin