El principal problema de Francia es “la irresponsabilidad de su clase política”
Si bien la situación económica de Francia es preocupante, el riesgo de una "crisis suprema" aún es lejano, analiza Paul Ackermann en "Le Temps". Por el contrario, son los líderes franceses quienes parecen estar "haciendo todo lo posible para que el país finalmente toque fondo", opina el periodista suizo en este editorial.
Al someterse a un voto de confianza que la oposición no puede concederle, François Bayrou está hundiendo a Francia en lo desconocido, y los mercados no se equivocan. La amenaza de una crisis comparable a la griega no es actual, pero el cierre de una economía que desconoce su rumbo amenaza con hundir aún más a Francia en el círculo vicioso en el que se ha sumido. Y el país solo tendrá la culpa, porque las condiciones económicas básicas por sí solas distan mucho de explicar estos errores.
Ciertamente, no todo está en verde, pero la economía francesa y la capacidad del país para pagar sus deudas no están tan mal. Es improbable que el shock definitivo se avecine a corto plazo. Sin embargo, los franceses, y en especial sus representantes electos, parecen decididos a hacer todo lo posible para asegurar que el país finalmente toque fondo. Y si se produce un shock, es más probable que sea la incapacidad de ponerse de acuerdo y hacerse cargo del interés común lo que habrá hundido a Francia.
Más aún que su dependencia del gasto público o su incapacidad para generar crecimiento, en particular a través del trabajo y la productividad, el principal problema de Francia reside en la irresponsabilidad de su clase política.
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Courrier International