Schubertiada: el talento que viene

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Schubertiada: el talento que viene

Schubertiada: el talento que viene

En sus treinta y tres ediciones, la Schubertiada de Vilabertran se ha consolidado como la propuesta musical de referencia para amantes del lied y de la música de cámara en Cataluña. El currículum del festival es amplio e intenso, pero puede resumirse a la perfección con dos nombres: la Schubertiada programó a Matthias Goerne (que regresa, fiel, cada año al Empordà) y al Cuarteto Casals (que hace lo propio), cuando todavía les faltaba mucho camino para hacerse el nombre que ahora tienen. Ahí es nada.

Imagen - El talento que viene
  • Música: Toldrà, García Abril, Granados, García Morante, Lamote de Grignon, Magrané, Oliu, Plass, Vila, Bonal, Ollé.
  • Intérpretes: V. Alarcón, soprano; T. Oprisor, piano. Noctes cor de cambra. A. Mauri, viola. M. Mauri, directora.
  • Fecha: 24 de agosto
  • Lugar: Vilabertran, Girona. Schubertiada.

En su ADN, lleva, pues, el descubrimiento y la potenciación de jóvenes talentos, algunos de los cuales no solamente se consolidan sino que acaban siendo referentes. Esto lo logran con un trabajado programa de ayudas, que bajo el título «Lied the future» da a estas promesas la oportunidad de hacer lo que más necesitan: pisar tablas y acumular horas frente a un público exigente. Cuando uno de los músicos que han participado en sus talleres y sus programas despunta, es invitado a ofrecer conciertos en igualdad de condiciones que sus colegas ya consagrados.

Así es como en esta edición hemos podido comprobar la excelente línea que lleva Violeta Alarcón, soprano nacida en Barcelona en 1994, que propuso un programa que reflexionaba sobre la relación entre la canción popular y la canción de concierto. El repertorio estaba salpicado de canciones armonizadas por el pianista Manuel García Morante, muchas de las cuales interpretó él mismo junto a Victoria de los Ángeles por todo el mundo. Engarzados entre estas obras de clara raíz folclórica, canciones de Toldrà, el 'Tríptico de Antonio Gala' de García Abril, otro tríptico, esta vez sobre Lorca, de García Leoz y una selección de las 'Canciones amatorias' de Granados.

Todo un universo musical del que Violeta Alarcón sacó todo el jugo. Lució sencillez (aparente, claro está) en las obras de García Morante, y sutileza exquisita en el resto del repertorio. Su musicalidad se refleja en un fraseo preciso, bello y bien trabajado, fruto de la comprensión profunda del texto y de la música que lo ilumina. Como buen talento joven, solamente le falta pisar más y más escenario, que es lo que la Schubertiada ofrece. Algún agudo, especialmente al inicio del concierto, no salió tan redondo como hubiera querido, pero esto tiene que leerse en positivo: no se trata de un problema técnico ni de estudio, ni siquiera de nervios. Simplemente, Alarcón está todavía conociendo su instrumento y está francamente bien que arriesgue. Bienvenidos sean los errores leves, si se producen buscando un efecto adecuado para transmitir la emoción de la partitura. Su registro grave, por otro lado, promete grandes momentos en un futuro no demasiado lejano. El trabajo con los colores le permitió abordar con total solvencia obras tan diferentes como 'A l'enterrament d'un nin' de Casals y 'La Balalí' de Millet, al lado de las preciosas canciones de García Leoz y las de García Abril. Con las de este último, precisamente, pareció encontrarse especialmente cómoda. Un programa, pues, extenso, exigente y muy expuesto que defendió de manera excelente.

A su lado, la pianista Teodora Oprisor, que se va perfilando como un nombre destacado en el terreno del lied. De origen rumano, está establecida en el País Vasco, donde ha acompañado durante años en los ensayos al Orfeón Donostiarra. En paralelo, iba acumulando conciertos y premios al lado de cantantes. Actualmente es profesora pianista acompañante en la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Es de las pianistas que escuchan al cantante, respiran con él, conocen el texto y la partitura al dedillo y, en definitiva, no se limitan a «acompañar», sino que hacen verdadera música de cámara, que es de lo que se trata. Vayan a un concierto suyo en cuanto puedan, y en seguida lo van a entender.

En la segunda parte de la velada, el protagonismo fue para el coro Noctes. Formación todavía joven (fue fundada en 2019), bajo la dirección de María Mauri está haciéndose un hueco rápidamente en el panorama catalán (aparte de lograr un meritorio segundo lugar en el Certamen Coral Ciudad de Granada en 2023). Para su participación en la Schubertiada, escogió un repertorio también basado en la canción popular, pero en este caso invitando a compositores contemporáneos a revisitar este patrimonio. El resultado es una serie de encargos de obras para coro y viola (excelente Agnès Mauri en su interpretación) que ofrecen, por un lado, un homenaje a la tradición, y, por otro, un muestrario del talento que viene en el terreno de la composición. Con un derroche de imaginación y recursos, los creadores exponen en este fresco su admiración por el pasado y su capacidad de innovar y sorprender. Especialmente emocionante fue 'L'hereu riera', una canción digna de novela negra, que Irene Plass llenó de texturas que oscilaban entre la inocencia aparente de la canción y la oscuridad del fondo de la trama. El 'Missatge de pau' (Mensaje de paz) de Miquel Oliu, sobre un poema de Joana Raspall, no podía ser más adecuada para los tiempos que corren.

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