El Papa proclamará santo al médico José Gregorio Hernández, el primer venezolano que será canonizado
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
Desde el hospital de Genelli, el papa Francisco, convaleciente por una neumonía bilateral, ha autorizado la canonización de José Gregorio Hernández, un laico que será el primer santo venezolano. Una larga cruzada de la Iglesia católica venezolana por lograr el decreto de canonización de quien era conocido como “el médico de los pobres”, que ya había logrado el escalafón de beato en 2021, finalmente ha logrado su objetivo. El decreto se difundió en el Boletín de la Oficina de Prensa del Vaticano y desde Roma, el arzobispo de Caracas, Raúl Biord, la ha confirmado en un mensaje en Instagram.
“El día de hoy, nuestro Papa ha aprobado el parecer positivo de cardenales y obispos del licasterio de las causas de beatificación y canonización que ha aprobado las virtudes de nuestro querido beato, que muy pronto será santo”, dijo el religioso. El Papa deberá convocar un consistorio para decidir la fecha en que se hará la ceremonia para convertirlo en santo oficialmente. “Que dios le dé mucha salud y vida a nuestro querido Papa y que pronto celebremos acá en Roma la canonización”.
Francisco ha dado celeridad al proceso de José Gregorio Hernández y ha sido clave en esta causa con gran fervor entre los venezolanos. “Era un médico lleno de ciencia y de fe que supo reconocer en los enfermos el rostro de Cristo y, como buen samaritano, los socorrió con caridad evangélica”, dijo el pontífice tras su beatificación. Para llegar ahí, el Vaticano reconoció un milagro relativamente reciente del próximo santo. En 2017, la Yaxury Solórzano Ortega tenía 10 años cuando recibió un disparo en la cabeza durante un asalto cuando se encontraba con su padre. Los médicos que la atendieron habían desahuciado, pero su madre rezó a José Gregorio para su curación, razón por la que, según la versión de sus familiares, avalada por el Papa, se salvó.
Pero la obra de José Gregorio Hernández Cisneros tiene más de 100 años. Nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, un pequeño poblado del estado andino de Trujillo, y criado por una familia modesta de marcados valores religiosos. Junto con otros prominentes médicos venezolanos enfrentó la epidemia de la gripe española y justo su beatificación fue una ceremonia pequeña porque ocurrió en plena pandemia por el covid.
La imagen de José Gregorio Hernández, ese hombre misterioso de sombrero, bigote, traje oscuro y bata blanca, está en los altares familiares, en hospitales y clínicas privadas, también rueda por los autobuses de Venezuela, que suelen hacer visibles sus fervores en los rotulados que ponen a los vehículos y, sobre todo, está muy presente en el barrio de La Pastora, en Caracas, donde vivió. Es una de las figuras que más fervor religioso despierta en Venezuela, a la que se le atribuyen muchos más milagros, dentro y fuera de Venezuela, pero hasta ahora solo el de la niña Yaxury ha sido validado. El médico murió en Caracas el 29 de junio de 1919 cuando un vehículo lo atropelló y en la caída se fracturó el cráneo al golpearse con una acera. Tras su muerte comenzaron a venerarlo y a llamarle santo, pero de antes algunos destacaban su generosidad. A su funeral asistieron miles de personas y el féretro fue cargado en brazos por el pueblo. Treinta años de su muerte, en 1949, después de su muerte la Iglesia venezolana hizo la petición, el primer paso en la carrera de la santidad, al que siguieron investigaciones sobre sus virtudes cristianas, la declaración de “venerable” dada por el entonces Papa Juan Pablo II —hoy santo—, el inicio de la causa para “probar” un primer milagro que lo haga beato y otro más que lo convierta en santo y así pueda ser venerado en todas los templos del mundo.
EL PAÍS